
Cristales antirruido y bajo emisivos para ventanas
El vidrio de cámara se fabrica a la medida de cada hoja, y cuando llega venimos a colocarlo y nos llevamos el viejo.
Cristales para ventanas
En el casco viejo de Villava quedan muchas ventanas de madera con vidrio simple sujeto con junquillo o masilla, y en casas con niños preocupa el cristal de la mesa o de la puerta. Medimos y cambiamos el vidrio que haga falta, sin tocar lo que está bien.
Ventanas antiguas con junquillo o masilla, y casas con niños o mascotas donde el vidrio tiene que ser de seguridad.

El vidrio de cámara se fabrica a la medida de cada hoja, y cuando llega venimos a colocarlo y nos llevamos el viejo.
Cristales para ventanas
El extraclaro no tiene ese tono verdoso en el borde, y sobre una mesa blanca o de madera clara la diferencia se nota.
Cristales para mesas
Un vidrio al ácido deja pasar la luz del pasillo a la cocina sin que se vea lo que hay dentro, y se limpia con facilidad.
Puertas de cristal
Una mampara casi sin perfiles queda más limpia a la vista, aunque pide paredes firmes donde anclar las pinzas.
Mamparas de ducha
¿Una cómoda heredada con el sobre manchado por los años? Un cristal encima la protege sin necesidad de restaurarla.
Cristales para muebles
Si la pared no está a escuadra, sacamos plantilla del hueco y el espejo se corta siguiendo esa forma, no un rectángulo teórico.
Espejos a medida
En un portal o una zona común, una barandilla de vidrio laminado da un aire más actual y se mantiene con poco esfuerzo.
Barandillas de cristal
Si el salón da a la calle y la cocina es interior, una cristalera lleva la luz natural hasta el fondo del piso.
Separaciones de vidrio
Una cortina de cristal cierra la terraza sin perfiles verticales: las hojas de templado se recogen a un lado cuando quieres aire.
Cerramientos de cristalUna ventana de madera antigua no se mide como una de aluminio. Los marcos han trabajado con los años, rara vez están a escuadra y el hueco de un paño puede variar varios milímetros de un lado a otro. Por eso, cuando se rompe un cristal, retiramos el junquillo o rascamos la masilla vieja, sacamos los restos y medimos el galce en varios puntos antes de cortar. El vidrio nuevo lo dejamos con la holgura justa para que asiente sin forzar la madera, y lo fijamos con el mismo sistema que tenía: junquillo nuevo si el viejo se ha partido, o masilla fresca alisada a mano. Si el galce lo admite, te contamos qué ganarías con un vidrio de cámara fino.
En Villava también nos llaman muchas familias jóvenes que han llegado a esos pisos y casas con niños pequeños o con perro. Ahí la preocupación es otra: el cristal de la mesa del salón a la altura de la cabeza de un crío, la puerta acristalada del pasillo por donde corren o la mampara de la bañera. Para todo eso trabajamos con vidrio de seguridad. En mesas, templado con el canto pulido y las esquinas redondeadas, para que no corte ni haga daño en un golpe. En puertas, laminado, que si se rompe se queda en su sitio sujeto a la lámina. Te lo explicamos con calma y eliges sin prisas.
Población: ~10.200 hab.
Desde Pamplona: A unos 6 km de Pamplona
Si es una ventana de madera, mándanos una foto de la hoja abierta donde se vea el junquillo y una medida aproximada del cristal. Con eso sabemos si va clavado o con masilla y vamos preparados para no dañar la madera.
Sí, y es de lo que más hacemos. Soltamos el junquillo o quitamos la masilla de ese paño sin tocar los demás, sacamos el vidrio roto y colocamos uno nuevo cortado a la medida del galce. Si la madera de alrededor está podrida o el junquillo se deshace, te lo enseñamos antes de seguir para que decidas tú.
Lo que tuviera la ventana. Las más antiguas suelen llevar masilla por fuera, y ahí la reponemos y la dejamos alisada para que escurra el agua. Las de unas décadas después llevan junquillo de madera clavado, y si el viejo se parte al desmontarlo ponemos uno nuevo de perfil parecido. Lo importante es que el vidrio quede firme y sellado.
Para el cristal que se apoya encima de una mesa de madera, lo habitual es un templado de 6 mm, que pesa poco y aguanta bien los golpes. Si el vidrio hace de sobre sin nada debajo, subimos a 8 o 10 mm según el tamaño y los apoyos. En los dos casos pulimos el canto y redondeamos las esquinas para que no queden picos a la altura de la cara.
Con un vidrio simple de los de antes, puede romperlo y hacerse daño. Con laminado, por ejemplo un 3+3 o un 4+4 según la puerta, el golpe como mucho lo agrieta, pero la lámina mantiene los trozos en su sitio y no se abre un hueco con filo. Es el cambio que solemos recomendar en puertas de pasillo cuando hay perros grandes.
En la mayoría de ventanas abatibles sí: se abre la hoja, se trabaja desde la habitación y no hace falta andamio. En algunos fijos con el junquillo por fuera hay que valorarlo en la visita, porque no siempre se puede hacer con seguridad. Si es tu caso, te lo decimos al medir y buscamos contigo la forma de resolverlo.
Dinos si la ventana es de madera o de aluminio y si en casa hay niños pequeños, y vamos con el vidrio adecuado.